TE ACOMPAÑO
en tu camino a través de espacios desconocidos
Coaching y acompañamiento emocional en Madrid
¿Te reconoces?
A veces, dentro de nosotros, se despierta una voz que empieza a preguntar: ¿qué he venido a hacer aquí?
Enfrentarse a esa pregunta puede generar un gran revuelo en nuestra vida emocional y espiritual, poniéndonos frente a frente con un abismo.
Al mismo tiempo, si le damos espacio y la trabajamos, esa pregunta puede representar una de las mayores bendiciones de la vida, ofreciéndonos la oportunidad de reajustar nuestras decisiones y vivir una vida alineada con nuestro propósito vital.
Abajo hay ejemplos de personas y situaciones. Sus nombres no son reales, pero sus historias sí lo son.
¿Te reconoces en ellas?
Cristina
Cristina tiene 38 años y, desde fuera, su vida parece bien encajada. Es ingeniera, lidera un equipo y ha construido una estabilidad que durante mucho tiempo fue su objetivo.
Sin embargo, desde hace un tiempo, algo empieza a moverse por dentro…
Trabaja desde hace años en una multinacional de seguros y es responsable de un equipo de 15 personas que confían en ella y se sienten a gusto bajo su liderazgo.
Tiene un buen sueldo, una pareja que la quiere, una casa cómoda y un coche precioso. Ha construido una vida coherente con lo que un día deseó para sí. Si mira su recorrido, puede reconocerse como alguien que ha sabido llegar lejos.
Y, aun así, hay momentos — a veces al final de un buen día, otras en espacios de silencio— en los que aparece una inquietud discreta, difícil de explicar. Como si algo esencial estuviera pidiendo ser escuchado.
Esa sensación le asusta y, al mismo tiempo, la atrae. Intuye que ahí hay verdad. A Cristina le encantaría poder parar, darse un espacio y mirarse con honestidad, dejando que la pregunta vaya tomando forma:
"¿qué quiere desplegar ahora mi vida?"
Gonzalo
A Gonzalo le quedan unos diez años para jubilarse. Su trabajo ya no le exige demasiado y, por primera vez en mucho tiempo, ha tenido espacio para mirarse hacia dentro. En ese viaje, una pregunta empieza a ganar peso…
Funcionario del Ministerio de Educación, Gonzalo es bueno en lo que hace y la experiencia de los años le permite trabajar con muy poco esfuerzo.
Desde hace un tiempo se ha embarcado en un proceso de autoconocimiento que le llevó primero a terapia y más tarde a formarse en Arteterapia, un camino que le está conectando con partes de sí que habían quedado relegadas.
Desde hace un par de meses, una pregunta le acompaña con insistencia:
"¿quiero pasar estos diez años haciendo lo mismo?"
Siente que es muy importante para él poder responder a esa pregunta, pero al mismo tiempo no se atreve a compartirla con mucha gente. Le preocupa que algunas personas le juzguen y otras sean demasiado entusiastas. Opiniones que puedan empujarlo en una dirección u otra. ¿Cómo abordar una decisión tan importante?
Mar
Mar tiene 20 años y hasta hace poco sentía que su camino estaba bastante claro. Estudiar una carrera, terminarla y seguir adelante. Pero algo inesperado ha desordenado ese plan y ahora se encuentra en un cruce que no había imaginado…
Derecho era una opción razonable y también una elección muy acompañada por el deseo de sus padres de que tuviera un futuro seguro.
En la universidad, casi sin buscarlo, probó el teatro. Algo se encendió ahí. En el escenario apareció una forma de estar presente, viva, que no había conocido antes.
Desde entonces, seguir con la carrera ya no se siente igual, pero dejarla tampoco es fácil. Aparecen miedos económicos, conversaciones difíciles y el vértigo de decir en voz alta: quiero ser actriz. También el temor a equivocarse, a decepcionar, a no estar a la altura de lo que sueña.
Mar siente que no hay mapas claros para este momento.
¿Cómo atreverse a escuchar de verdad lo que le está pasando?
Jane
Jane tiene 30 años y acaba de aceptar una oportunidad que lo cambia todo. Un ascenso, un nuevo país, un rol de mayor responsabilidad. Sobre el papel, es un gran paso adelante. En la práctica, nada de lo que la rodea le resulta familiar…
Es inglesa y trabaja en el ámbito de las energías renovables, dentro de una empresa mediana que está creciendo rápido y abriendo mercado en distintos países de Europa.
Hace poco le propusieron trasladarse a Italia para liderar el equipo local. Sería una de las ejecutivas más jóvenes y una de las primeras expats de la compañía.
Le gusta viajar, trabajar con personas y cree profundamente en el impacto de lo que hace. Quiere estar a la altura. Hay ilusión y muchas ganas de hacerlo bien.
Al mismo tiempo, el idioma, los códigos culturales, la ciudad y el equipo le exigen un esfuerzo constante. Le cuesta sentirse parte y encontrar referencias. Jane se pregunta cómo sostener este momento. ¿Cómo habitar este nuevo espacio sin dejarse a sí misma por el camino?
Si estás en un momento similar, no tienes por qué enfrentarte a esos espacios desconocidos en soledad.
Puedo acompañarte en el proceso de aclarar esa voz interna, convertirla en una dirección y apoyarte para recorrer el camino con confianza.
Si no es tu caso pero aún así tienes curiosidad, contáctame. La exploraremos juntos.
¡Hola! Soy Abtin
Te cuento sobre mí, el camino que me ha traído hasta aquí y aquello que me mueve para seguir…

Me llamo Abtin Shamsaifar Kohansal. Nací en Teherán en 1983 y me trasladé a España siendo adolescente. Desde muy pronto la vida me puso en contacto con el cambio, la exigencia y las emociones intensas, algo que, visto con perspectiva, ha marcado profundamente mi camino.
Durante muchos años recorrí una trayectoria profesional centrada en el mundo tecnológico y la ciberseguridad. Trabajé en startups, consultoría y grandes corporaciones, llegando a ocupar puestos de alta responsabilidad internacional. Desde fuera, todo parecía encajar: éxito, estabilidad y reconocimiento. Sin embargo, en 2017 una conversación sencilla pero profunda abrió una grieta que me llevó a preguntarme si ese era realmente el camino que mi alma quería recorrer.
Ese “despertar” dio inicio a un proceso de búsqueda que me condujo al coaching, la terapia humanista y la terapia Gestalt. Me certifiqué como coach en 2018, profundicé en el trabajo de autoconocimiento a través del Programa SAT y, en 2023, dejé el mundo corporativo para dedicarme plenamente a acompañar a personas. Actualmente estudio Psicología por el puro gusto de aprender y me formo profesionalmente en interpretación.
Este texto es solo un breve resumen. Si quieres conocer con más detalle mi recorrido y el proceso que me ha traído hasta aquí, encontrarás la versión completa más abajo.
Formación
En mi "otra vida"
- Ingeniería Técnica en Informática en la Universidad Carlos III, Madrid
- Varias certificaciones profesionales en el campo de la ciberseguridad
En mi "nueva vida"
- Certified Professional Coach (CPC), por iPEC
- Energy Leadership® Index Master Practitioner (ELI-MP), por iPEC
- Formación en Terapia Gestalt en Equipo Centro (finalizará en junio de 2026)
- Programa SAT, ofrecido por la Fundación Claudio Naranjo (Nivel I)
- Taller Eneagrama de la personalidad, por Antonio Catalán, Equipo Centro
- Grado de Psicología en la UOC (estudiando por gusto personal)
Actoral
- Iniciación al teatro, Cuarta Pared(2017)
- Taller permanente, Cuarta Pared (2018-2023)
- Curso regular de interpretación, Estudio Corazza(desde 2024. Actualmente cursando Nivel II)
- Diversos seminarios y talleres de interpretación (Óscar Velado), voz (Nuria Castaño) y movimiento (Andrea Mizes)
Idiomas
- Hablo farsi, inglés y español como lenguas nativas
- Tengo un nivel funcional de italiano y comprensión básica de francés

Mi nombre es Abtin Shamsaifar Kohansal. Nací en Teherán (Irán) en el invierno de 1983, cuatro años después de la Revolución que sacudió el país, y dos años tras el inicio de la guerra Irán-Irak que duraría ocho años. Se ve que ya desde el inicio ¡me iban las emociones fuertes!
Fui el único hijo de una familia de clase media enfrentada a crecientes dificultades, como tantas otras familias afectadas por la situación que atravesaba el país. Mi madre era enfermera, y mi padre era lo que hoy en día se llamaría emprendedor.
Mi infancia no fue sencilla, pero mis padres hicieron que pudiera disfrutar de muchos privilegios. Tuve una buena educación, muchos amigos y una extensa familia de primas y primos.
Durante esa época siempre fui un alumno e hijo ejemplar, sacando las mejores notas y haciendo muchas actividades extraescolares.
Mis padres se divorciaron cuando yo tenía 15 años.
A los 17 años, junto a mi padre me trasladé a España con la idea de terminar el instituto aquí e ir a Estados Unidos para estudiar una carrera (mi padre había estudiado y vivido ahí muchos años). Sin embargo la vida tenía otros planes y él tuvo que volver a Irán, quedándome solo en España a los 18 años. Mis amigos llamaban a mi piso «El Templo»… creo que con eso describo bien lo que representaron esos años.
A la hora de elegir una carrera, solo contemplé dos opciones: psicología o informática. Amaba ambas.
Me acabé decantando por lo segundo sin saber bien por qué (años más tarde me daría cuenta de que estaba recorriendo el camino que mi padre esperaba de mí: una buena carrera; un buen trabajo; una buena vida).
Me especialicé de forma autodidacta en ciberseguridad, ¡antes de que existiera esa palabra! (hasta llegué a participar como autor en tres libros sobre la materia…)
Empecé a trabajar en el mundo de los startups y pequeñas empresas. Aprendí muchísimo, tanto que se me quedaba corto ese mundo.
Pasé a trabajar en alta consultoría, las llamadas "Big Four", en ese caso PwC, y al poco tiempo fui contratado por MAPFRE (una multinacional española de seguros con sede en Madrid).
Tuve una carrera meteórica buscando siempre avanzar lo más rápido posible dentro de una estructura bastante estanca. Pasé por varios puestos y responsabilidades.
Cuando decidí dejarlo, llevaba tres años trabajando como Chief Security Officer (máximo responsable de la función de seguridad de la empresa) para tres filiales del grupo en Italia. Vivía entre Madrid y Milán, tenía un sueldo excelente, una vida acomodada, orgullo por todo lo conseguido y la aprobación de mi padre… y no era consciente de que por el camino me había perdido a mí mismo.
La búsqueda
Si tuviera que marcar un punto de partida, sería en 2017 cuando durante una comida con una muy querida amiga y compañera de trabajo, tuvimos una conversación cada vez más profunda hasta que ambos casi a la vez nos dimos cuenta de que el camino que estábamos recorriendo no era lo que nuestra alma quería recorrer.
A veces basta con una sola conversación poderosa para cambiar la vida…
Este "despertar" supuso para mí una crisis interna muy importante que sacudió los cimientos de mi vida, y por poco la hace añicos. Para romper la cáscara y llegar al centro a veces hace falta eso, no siempre, pero a veces sí. Siento que ese proceso generó grietas importantes en la fachada y a través de ellas pude sentir aquello que realmente vibra en mi centro: acompañar a personas. Siento una gratitud infinita por esa crisis.
Ahí inicié un camino de búsqueda que me ha traído hasta aquí. El primer paso fue encontrarme con el coaching.
El camino
Tras revisar muchas escuelas e instituciones, di (casi por casualidad, de esas que no existen) con iPEC, una institución estadounidense con más de 20 años de experiencia formando coaches, con un impecable grado de profesionalidad. Pero lo que me atrajo de ellos fue su filosofía y metodología. Donde otras escuelas se enfocaban en modificar conductas, el método de iPEC se enfoca en aumentar el nivel de consciencia de la persona acerca de la ENERGÍA que subyace a todo proceso corporal, incluyendo la percepción, la emoción, la cognición y la acción. Más abajo explico y desarrollo un poco más sobre esta metodología y cómo la aplico en mi práctica.
Me formé con ellos y me certifiqué en 2018 como Certified Professional Coach. El proceso para mí fue verdaderamente transformador (sé que esta palabra ha tomado connotaciones extrañas últimamente, pero no hay otra que lo defina mejor).
Al terminar tuve claro que lo que me apetecía hacer era dedicarme a tiempo completo a ello, sin embargo todavía no era el momento. Continué asistiendo a charlas, pequeños talleres online, formaciones adicionales, etc. en el campo del coaching.
En 2020, a través de mi proceso de terapia personal, empecé a familiarizarme con la terapia humanista y en particular la terapia Gestalt. Fue un "match" instantáneo y decidí embarcarme en la aventura que es la formación en terapia Gestalt.
De ahí se abrieron las puertas al impecable trabajo de autoconocimiento ofrecido en el Programa SAT (Fundación Claudio Naranjo) a través del Eneagrama de la personalidad.

Finalmente en 2023 sentí que había llegado el momento. Me organicé internamente, planifiqué mi salida y en diciembre dejé mi carrera en el mundo corporativo para dedicar toda mi energía a aquello que siento que es mi propósito de vida.
Es como si en el momento de elegir mi carrera universitaria hace ya tantos años se hubiera creado una bifurcación en la línea del tiempo. Siento que he tenido el privilegio de haber podido recorrer un camino y poder volver ahora a ese punto y recorrer el otro.
Me he inscrito en el Grado de Psicología en la UOC y lo estoy estudiando por el gusto de hacerlo.
En paralelo a todo esto y, siguiendo a mi corazón, decidí formarme profesionalmente en interpretación (ya llevaba varios años disfrutando y aprendiendo del teatro en una modalidad más relajada para no profesionales). Inicié el Curso Regular de Estudio Corazza.
Hablo farsi, inglés y español a nivel nativo. También me defiendo con el italiano y si me hablas muy despacio en francés lo más probable es que entienda gran parte de lo que dices, aunque no pueda responderte muy bien.
Ah, y practico Ashtanga Yoga, aunque no de forma asidua, y medito, eso sí que todos los días.
Cómo trabajaremos
Te explico qué ofrezco y cómo trabajo
El camino que recorreremos juntos nos llevará a través de lugares agradables y difíciles. Te acompañaré mientras traes luz donde no la ha habido, para ver con claridad tanto aquello que te retiene, como lo que te impulsa, para que puedas tomar las decisiones que más se ajustan a lo que quieres conseguir. Para ello, lo más importante no serán técnicas, fórmulas ni ejercicios… lo más importante será el vínculo que construyamos. Para ello, te ofrezco lo siguiente:

Espacio sin juicio
Un lugar seguro donde poder mostrarte tal y como eres, sin máscaras ni exigencias. Aquí no se trata de encajar en ningún ideal, sino de escucharte y comprenderte desde lo que ya está vivo en ti.

Honestidad
Mi único compromiso es con tu bienestar y tu avance real. Si considero que otro tipo de acompañamiento puede ayudarte más en un momento dado, te lo diré con claridad y respeto.

Escucha y cercanía
Escucho no solo lo que dices, sino también lo que aparece entre líneas, en el cuerpo y en el silencio. Te acompaño con una presencia profunda, cercana y humana, sin prisa y sin distancia.

Mirada integradora
Integro herramientas de toda mi trayectoria: coaching, terapia Gestalt y trabajo emocional, adquiridas desde una base sólida de formación y experiencia. No trabajo desde recetas, sino desde criterios adaptados a cada persona y necesidad.

Empatía encarnada
Acompaño los procesos de cambio no sólo desde la teoría, sino desde la empatía que se obtiene de la experiencia vital, de haberlos vivido en mis carnes y de haberlos trabajado en profundidad.

Autonomía consciente
No empujo, no dirijo, no decido por ti ni te doy consejos. Te acompaño para que puedas escuchar(te), clarificar y elegir desde un lugar más consciente, conectado y propio.
Servicios
Sesión exploratoria
Una sesión exploratoria es un primer encuentro para conocernos, comprender qué necesitas, ver si mi forma de trabajar puede ayudarte y sobre todo, ver si tenemos química. Si ambos sentimos que tiene sentido, continuamos; y si no, te orientaré hacia otros caminos.
Si no hemos trabajado juntos anteriormente, partiremos siempre de aquí.
- Duración: entre 1½ y 2 horas
- Modalidad: online
Evaluación ELI®
El ELI® Assessment de iPEC es una herramienta que nos permite comprender con claridad en qué momento te encuentras, sin etiquetas ni encasillamientos.
A partir de una evaluación previa, haremos una revisión conjunta de los resultados, que nos ayuda a generar un lenguaje común y a asentar una base sólida para el proceso de trabajo.
Suelo iniciar los procesos de coaching con este paso.
- Duración: hora y media (aprox.)
- Modalidad: online
Sesiones individuales
Sesiones de trabajo. Un espacio seguro y confidencial donde detenerte, escucharte y mirar con honestidad lo que está ocurriendo en tu vida.
Acompaño tu proceso desde la presencia, la escucha profunda y el respeto por tu ritmo, ayudándote a ganar claridad, conectar con lo que es importante para ti y encontrar una forma más alineada de estar y actuar en el mundo.
Cada sesión es única y se adapta al momento en el que te encuentras.
- Duración: entre 50 y 70 min.
- Modalidad: online (opción presencial)
Preguntas frecuentes
Te dejo respuestas a algunas preguntas frecuentes e información adicional acerca de las metodologías, herramientas, …
Se trata de una modalidad de acompañamiento muy poderosa, dirigida a una temática u objetivo concretos y normalmente limitada a un periodo de tiempo específico. Nació en el mundo del deporte de alto rendimiento para ayudar a atletas a alcanzar su máximo potencial cuando las “tareas” externas ya no eran suficientes y era necesario llegar a un resultado en una fecha determinada.
Por eso, en muchas ocasiones se ha trasladado al mundo laboral y empresarial, ya que su estructura se ajusta muy bien a la consecución de objetivos concretos (y, seamos sinceros, las empresas suelen disponer de más presupuesto para cubrir este tipo de servicios). Creo que en parte es por eso por lo que parece que en el subconsciente colectivo, cada vez que se escucha la palabra "coach" o "coaching", la imagen que se materializa es de alguien con un "headset" dando charlas. Es muy común cuando hablo con gente que ante la mención de "coaching" me digan "ah, vale...temas de motivación y productividad y eso...". Y sí, hay muchos coaches que se dedican a eso. Yo lo concibo completamente diferente.
De hecho si estás aquí porque necesitas aumentar tu cuota de venta o mejorar la productividad de tu equipo, te invito con mucho cariño a que busques a otras personas que se centren en ello, y como recomendación siempre, que sea una profesional certificada con una buena formación detrás. Hay muchas.
El coaching puede puede aplicarse a la práctica totalidad de los asuntos y dimensiones de la vida. Hay coaches que trabajan con personas con adicciones, otros que acompañan procesos de fin de vida, algunas se centran en asuntos familiares y otros enfocan su práctica en descubrir y aflorar el propósito de vida.
Y así, literalmente, un sinfín de ejemplos.
Cuando hablamos de las diferencias entre coaching y terapia, lo primero que me parece importante decir es que estamos haciendo una generalización. Hay muchas maneras de hacer terapia y muchas maneras de hacer coaching, con enfoques muy distintos. Lo que sigue no pretende encasillar ni dictaminar, sino ofrecer una idea orientativa que te ayude a situarte.
Dicho esto, una diferencia que suele ser útil señalar tiene que ver con desde dónde se parte y hacia dónde se mira. En términos generales, la terapia parte del presente y suele pasar por el pasado para comprenderlo y aclararlo, con la intención de que esa comprensión permita generar cambios en el presente. El coaching, en cambio, suele partir de un presente funcional —aunque mejorable— y mantiene la mirada puesta en un futuro de máximo potencial, en aquello que la persona quiere construir.
Esto no quiere decir que en coaching se eviten los temas del pasado. Aparecen, y mucho. Nos encontramos con creencias limitantes, interpretaciones, proyecciones, patrones… como en cualquier proceso profundo. La diferencia está en cómo se trabaja con ello. En coaching solemos identificar el factor limitante, mirarlo desde distintos ángulos y ampliar la conciencia sobre lo que está ocurriendo, pero sin “entrar” en él como se haría en una sesión terapéutica. Llegado a ese punto, el foco se torna hacía: ¿qué quieres hacer con esto? ¿Rodearlo, atravesarlo, saltarlo por encima? Lo importante es que puedas seguir avanzando hacia aquello que quieres.
Otra diferencia importante tiene que ver con la posición del profesional. En terapia, a veces —no siempre— el terapeuta ocupa la posición de autoridad experta y puede ofrecer interpretaciones o propuestas. En coaching, el experto en tu vida eres tú. El coach,
siendo experto en el proceso de coaching, se coloca a tu lado para acompañarte, sostener el proceso y ayudarte a ganar claridad, pero no da consejos ni propone caminos. La dirección del trabajo y las decisiones pertenecen siempre a la persona.
La terapia Gestalt es una de las terapias humanistas y centrada en la persona más extendidas. La palabra Gestalt no tiene una traducción exacta al español, pero suele entenderse como figura: aquello que emerge y se destaca sobre un fondo, como la figura de un dibujo que aparece sobre un fondo neutro.
Nacida de la mano de Fritz y Laura Perls, La Gestalt bebe de las enseñanzas de Freud (Fritz fue su discípulo), profundizando en áreas no necesariamente abordadas por el psicoanálisis, como el cuerpo, las emociones, la experiencia directa y el aquí y ahora.
Uno de sus pilares es la idea de autorregulación organísmica: nuestro organismo psicofísico está naturalmente diseñado para detectar y satisfacer sus propias necesidades. Por ejemplo, aparece una sequedad en la boca, la reconocemos como sed, entendemos que queremos agua, vamos a la cocina, bebemos y quedamos satisfechos. En este proceso, la necesidad aparece como una figura sobre el fondo de un estado neutro.
Los problemas surgen cuando interrumpimos alguna fase de este ciclo de autorregulación. Estas interrupciones suelen ser mecanismos aprendidos —especialmente en la infancia y durante la socialización—, aunque también pueden estar relacionadas con traumas u otras experiencias significativas. Cuando una necesidad no puede satisfacerse, se crea una Gestalt inconclusa que intenta resolverse una y otra vez, generando malestar y consecuencias no deseadas. En la mayoría de los casos, todo esto ocurre de forma inconsciente.
El trabajo terapéutico consiste en conocerse, traer conciencia a estos procesos —siempre desde el aquí y ahora, el único lugar donde pueden abordarse— y hacerse cargo de ellos. Responsabilidad entendida no como culpa, sino como capacidad de responder en lugar de reaccionar automáticamente.
El objetivo de la terapia es ayudar a la persona a desarrollar una mayor conciencia de sí misma, de lo que ocurre en su mundo interno y en su experiencia en contacto con el entorno y otras personas. Desde ahí, permitiendo que el proceso avance sin interrupciones, se van reintegrando aquellas partes que han quedado fraccionadas o inconclusas, favoreciendo una sensación creciente de coherencia, plenitud y madurez.
La terapia Gestalt es además una terapia integrativa en el sentido de que no se centra solo en lo cognitivo, sino que incluye lo corporal e instintivo —donde reside toda la verdad de la experiencia— y lo emocional, abordando a la persona como un todo.
El Core Energy Coaching, desarrollado por iPEC, parte de una premisa distinta a la de muchas metodologías de coaching centradas principalmente en la modificación de comportamientos. En este enfoque se entiende que, para que una acción llegue a producirse, antes existe un proceso interno que comienza con la energía que la impulsa.
Aquí, la energía no se entiende como un concepto espiritual, sino metabólico: la forma en que nuestro organismo se moviliza internamente en función de cómo percibimos e interpretamos la realidad. Esta energía puede ser más constructiva (anabólica) o más limitante (catabólica). Ninguna es mejor que la otra; ambas son necesarias para la supervivencia, la adaptación y el crecimiento. El “sabor” de esta energía condiciona nuestras acciones, que generan resultados que a su vez volvemos a interpretar a través de los mismos filtros internos, dando lugar a un ciclo continuo de retroalimentación.
El proceso de Core Energy Coaching se centra, ante todo, en aumentar la conciencia sobre este ciclo. A través del trabajo, la persona aprende a identificar sus propios filtros perceptivos y los niveles de energía desde los que afronta los desafíos de su vida. Esta conciencia se convierte en la herramienta clave que le permite elegir cómo quiere conformar su energía y actuar desde ahí, pasando de vivir como una consecuencia de lo que ocurre a convertirse en la causa de su propia vida.
Creo que lo primero y más importante que hay que decir sobre el ELI Assessment (Energy Leadership® Index), desarrollado por iPEC, es que no es un test de personalidad. No encasilla ni etiqueta a la persona, sino que ofrece una fotografía dinámica de cómo está utilizando su energía en este momento de su vida. No habla de quién eres, sino de desde dónde estás respondiendo a lo que te ocurre. Un espejo frente a tu mundo.
Precisamente por eso, el ELI refleja los cambios internos que se producen a lo largo de un proceso de coaching. A medida que una persona aumenta su nivel de conciencia, identifica sus filtros y aprende a relacionarse de otra manera con los desafíos, esos cambios se ven reflejados en los resultados de la evaluación. Por este motivo, suelo iniciar los procesos de coaching con el ELI y resulta especialmente interesante repetirlo de forma periódica —cada seis meses o un año— y al final del proceso, para observar con claridad la evolución.
El ELI puede realizarse de forma individual o en formato 360º, incorporando también la visión de personas del entorno (familia, equipo, colaboradores…), lo que permite contrastar cómo nos percibimos con cómo somos percibidos.
La sesión de devolución y revisión de resultados puede ser, por sí misma, tremendamente esclarecedora, incluso aunque no se quiera hacer un proceso más profundo posterior. Muchas personas experimentan ya en ese primer encuentro un impacto significativo, al poner palabras y conciencia a su particular mezcla de energías y a la forma en que esta influye en su manera de vivir, decidir y actuar.
Es muy interesante cómo nuestra mente lucha por categorizar y etiquetar todo aquello que compone nuestra realidad con tal de sentirse segura. Me temo que mi respuesta a esa pregunta no va dirigida a tu mente.
Creo firmemente que lo que genera impacto real en un proceso no es ninguna técnica ni metodología en particular, sino el vínculo que se crea entre dos personas. Es desde ahí —desde la confianza, la presencia y el encuentro humano— desde donde el trabajo cobra sentido.
Mi vocación es acompañar a personas en sus procesos, especialmente cuando atraviesan espacios desconocidos, momentos de cambio o búsqueda. Para ello utilizo todo el arsenal a mi disposición: lo que he aprendido y experimentado, aquello en lo que sigo formándome y profundizando, y también mi intuición y mi creatividad. No como un conjunto de herramientas rígidas, sino al servicio de lo que cada persona necesita en cada momento.
Todo con un único foco: tú.
Hablemos
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